EL MOSTRUO ATACA.La culpa la tuvo Luis. Un Domingo me dijo: He visto un hide estupendo en el Decatlhon que se guarda en una bolsita minúscula. Pues eso es lo que yo quería, me dije, así que ni corto ni perezoso me dirigí rápidamente al Centro comercial mas cercano a comprarlo. Y allí estaba, el último que les quedaba, plegadito en una reducida e inocente funda. Una vez en casa, lo coloqué encima de una mesa, me arrimé hacia él y fuí deslizando lentamente la cremallera.......................
De repente ¡¡ZAS!!, algo me golpeó en la cara con violencia y el hide apareció totalmente montado en el otro extremo de la habitación, despues de haber rebotado fuertemente contra el techo y contra una pared. Totalmente aturdido por el golpe, con la nariz como un tomate y sin saber que había ocurrido, me aproximé hacia el monstruo con sumo cuidado.
El fleje de acero, ese desgraciado hide tiene un fleje de acero tremendo que sacude con violencia a todo el que osa desplegarlo.
Pero ahí no acaba la cosa, ni por mas retorcijones de venganza que le pude dar al hide y a su condenado fleje fueron suficientes para dominarlo y volverlo a meter en su funda. Imposible, totalmente imposible. Ni en atención al cliente supieron decirme por teléfono como hacerlo.
Ese bicho estaba vivo. Al final no hubo mas remedio que llevarlo al campo montado a presión en el coche y dejarlo puesto fijo allí, menos mal que era poco recorrido.
Ahora está dormido, en su sitio, y espera pacientemente que dos buenos amigos acudan a estrenarlo, Albert y Luis serán de momento los que lo harán. Paseriformes, rabilargos, arrendajos y con suerte alguna rapaz serán los protagonistas de otras próximas historias.
EL INDOMABLE DOMINADO
EL MONSTRUO DUERME